¿Cómo adoptar un nuevo hábito?

Las acciones que repetimos día a día, tan simple, como positivas o negativas sean, de alguna manera son hábitos que hemos formado durante nuestra vida. Según la Universidad de Duke, un 40% de las actividades diarias; son hábitos.

Un hábito es aquella actividad o acción que repetimos de forma diaria y sin esfuerzo alguno. Por ejemplo cepillarnos los dientes, bañarnos, poner nuestros zapatos, entre otros que hacemos de manera cotidiana.

Sin esfuerzo alguno, lo realizamos de manera práctica, por la sencilla razón de que a través de las repeticiones, realizarlas ya no representa un acto de atención o esfuerzo alguno.

Por otro lado, si quiere integrar una actividad nuevo a nuestra vida diaria el esfuerzo requerido, así como la atención será mayor al principio, donde quizás nos preguntemos ¿Hasta cuándo? Es importante estar consiente de como podemos formar un hábito y lo qué implica llevarlo cabo.

¿Qué conlleva formar un hábito?

Para trabajar un nuevo hábito, conlleva estar consciente del esfuerzo que tenemos que invertir para que esto se transforme en una actividad rutinaria, debemos llevarla de manera repetitiva hasta que está se automatice.

En ocasiones, formar un hábito implica dejar otro hábito que influye directamente o indirectamente, pero de manera negativa.

Existe un estudio publicado en European Journal of Social Psychology, donde la investigadora Phillippa Lally menciona que para una actividad se vuelva un hábito, debe transcurrir por lo menos 66 días.

¿Motivación o Fuerza de Voluntad?

La motivación es lo más difícil que se puede mantener y poco probable que te nazca de la nada. La motivación nace del deseo, inspiración y si la tienes, lo idóneo es aprovecharla cuando se presente.

Quizás lo que necesitamos es fuerza de voluntad, en aquellos días donde no pinta nada bien. Donde solo tienes la certeza de que si se lleva a cabo el sacrificio, será para nuestro bien, para cumplir nuestras metas u objetivos.

Construye un hábito a partir de la práctica

La construcción de hábitos, se logra a partir de la constancia. Practicar es necesario, probar con diferentes métodos o técnicas y quedarse con la qué más le funciona, es parte de la planificaciones de tareas o el trazado de nuestros objetivos día a día.

Cada paso cuenta y es importante trabajarlo de esa manera. Es importante dividir sus objetivos generales, en objetivos más pequeños y que sean fácilmente trabajados.

Por ejemplo, si se quiere llevar a nuestro peso ideal, debemos establecer objetivos concretos. Algunos ejemplos de estos sería las siguientes: es hacer ejercicio por 10 minutos diarios, beber 2 vasos de agua al dia, etc.

También establecer objetivos pequeños, es una buena idea. Poco a poco, se deberá aumentar estos objetivos para acercarse cada vez más a nuestros objetivos con mayor realeza.

De la mano vienen las recompensas, que representa el hecho de haber realizado nuestros objetivos de manera fructífera. Pero solo hasta que se haya manifestado el avance y que realmente estemos comprometidos con el progreso de avance que nos espera el futuro.

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